martes, 4 de febrero de 2014

Por fin, respiras

De pronto llega un día en el que te demuestra que eran absurdas tus dudas y hace que tus inseguridades desaparezcan. Sin esperarlo, cuando te libras de todo ello, empiezas a sentirte bien, empiezas a ver las cosas desde un punto más real y resulta que te encanta lo que ves y te odias por no haberte permitido verlo antes, por dejar que un fantasma del pasado influya en un presente con el que no guarda la mas mínima relación. Justo después llega la felicidad, porque ya no solo te hace sentir bien, te hace feliz, te alegra los días, te hace plantearte cosas que antes no te habías planteado de tu futuro o te hace querer hacer proyectos... no... es que ahora te das cuenta de que tú provocas el mismo efecto en él, y eso... eso es inmenso.
Ya te da igual el tiempo, la manera, las dudas, los "peros"... no importa mientras sea él, porque a fin de cuentas el tiempo, tratándose de vosotros, es muy relativo; la manera ya no tiene sentido, ya está hecho y no lo cambias por nada; no queda la más mínima duda y los "peros"... esos se ahogaron solitos hace tiempo. 
Así que, en resumidas cuentas, solo puedes hacer una cosa: disfrutar, dejarte querer y ser feliz.
Y, por fin, respiras.

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