lunes, 25 de mayo de 2015

"cero" nunca ha significado nada bueno

Vivimos en una nueva sociedad guiada por la corriente del "minuto cero". Es decir, observamos y juzgamos a primera vista, porque hemos alcanzado un nivel de inteligencia y conocimiento tal que poseemos la capacidad de conocer todo cuanto necesitamos a cerca de alguien con tan solo un vistazo y dos palabras. Una sociedad "a la mínima"; una sociedad que analiza al detalle y no deja pasar el más mínimo fallo, y si lo deja pasar, como poco lo tiene presente. Una sociedad que juzga los clasicismos, pero que sin embargo vive inmersa en ellos, ya que quien mejor vista, quien tenga el pelo más cuidado y bonito, quien tenga más que ofrecer... casualmente suelen ser quien más papeletas de éxito social tienen. 
Prima el "estando bien mi ombligo, está bien todo el mundo" y el "sálvese quien pueda".Y ¿por qué no? tenemos derechos, ¡señores!, y estos abarcan también nuestro derecho a opinar y actuar sobre los demás, ¿cierto?. Podemos hacer y deshacer a nuestro antojo, porque no importa qué o quién haya en el camino, caminamos con paso firme hacia adelante, y arrasamos con cuanto queramos...
Bien, pues aclarado esto solo me queda decir que a mi me encanta esa chica que habla más de la cuenta, y me hace gracia cuando se ríe sin control porque se pone nerviosa. Me parece encantador que no sea capaz de hablar sin la mano delante de la boca y los hombros encogidos, y adoro a esa que se queja en lugar de callar. Soy de los que piensan que estás mucho más guapo despeinado y en pijama, y de los que saben que no hay nada más humano que trabarse la lengua de vez en cuando. Adoro los tropiezos, los errores lingüísticos, los pequeños defectos y los, más que frecuentes, fallos de torpeza. Vale que estés guapa con esa blusa nueva, pero jamás estás tan preciosa como cuando sonríes con esa cara de "ui... qué fallo". Además, si descubro cosas sobre mi misma día a día, ¿qué cojones voy a saber sobre ti?. ¿Qué voy a juzgar?¿quién soy para juzgar? ¿cómo lo juzgo?. Si yo también he llorado cantando en el coche, he hundido la cabeza en la almohada más veces de las que quisiera, me he ido a dormir sin quitarme el maquillaje por pura PEREZA, y he tenido la cama sin hacer todo el día. Yo también he querido que me conozcan pero me han juzgado antes de intentarlo, y me he sentido la persona más sola y perdida del planeta. 
El caso es que te queda genial la pose de "me da igual, estoy cómoda", las pantuflas y el moño... me haces sentir cómoda también. Y te pones encantador/a cuando te emocionas contando esa anécdota que sólo te hace gracia a ti.
¿Y qué si no eres de campo? ¡estupendo!, porque a mi también me repugnan las cucarachas, y salto... salto y corro tanto como me permitan mis piernas, o más... 
En resumen, me gusta que seas human@, que tengas tu propia personalidad y que no seas perfect@, porque yo tampoco lo soy, y odio tener que intentar estar a la altura... porque nunca lo estaré, porque yo también soy humana, y por mucho que disimulen, ellos también lo son.

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